Empresa y Derechos Humanos...en Chile?

En el año 2005, Kofi Annan, Secretario General de las Naciones Unidas en ese momento, encargó a John Ruggie, profesor de la Universidad de Harvard, dar una nueva mirada a la relación que pudiese existir entre empresas multinacionales y derechos humanos. Ello, fruto de varios casos graves en los que se vieron envueltas conocidas empresas multinacionales.

En diciembre de 1984, en Bopal, India; una fuga de gas en una fábrica de pesticidas mató a 3.787 personas en una noche y varios centenares más murieron en las semanas siguientes. Decenas de miles fueron afectados y sufrieron algún tipo de discapacidad por el episodio.

En los 90s fábricas de zapatillas ubicadas en Indonesia, empleaban trabajadores que ganaban el equivalente a 19 centavos de dólar por hora y que sólo estaban autorizados a salir de la fábrica los días domingo.

Más recientemente, en 2009, se conoció un grave caso en la mina de oro Porgera, ubicada en Papua Nueva Guinea, en donde la fuerza de seguridad privada de la mina reconoció haber matado a 8 personas de la comunidad circundante, debido a actos violentos.

El trabajo de Ruggie se enfocó en revisar este tipo de casos para determinar patrones comunes y crear una metodología que pudiera evitarlos. Es así como llega a una serie de principios fundados en 3 pilares: el deber del Estado de proteger los derechos humanos, la responsabilidad de las empresas de respetarlos y la reparación de los impactos adversos que puedan existir; estableciendo claramente los mecanismos para su cumplimiento.

Estos pilares son ampliamente desarrollados en el documento denominado Principios Rectores Sobre Empresa y Derechos Humanos, en los que se abordan las obligaciones del Estado frente a estas situaciones, se establece la necesidad de las empresas de contar con una política interna sobre cumplimiento de derechos humanos, la realización de due diligence sobre la materia y la implementación de mecanismos de reparación frente a efectos adversos de la actividad empresarial.

En 2011, el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas adoptó los Principios Rectores Sobre Empresa y Derechos Humanos que, cambiando el paradigma tradicional de deberes para los Estados, identificó obligaciones para las empresas en esta materia, a fin de evitar abusos tanto en su interior como en su cadena productiva.

Podríamos pensar que en Chile estamos lejos de los casos que sirvieron de motivación para esta iniciativa, pero lo cierto es que en algunos aspectos el marco es perfectamente aplicable. A modo de ejemplo, recientemente 2 cadenas Danesas de supermercados, adscritas a los Principios Rectores, alertaron a exportadores chilenos con dejar de adquirir productos agrícolas provenientes del valle de Petorca, por existir ahí abusos respecto del derecho humano al agua.

Por otro lado, algunas empresas chilenas han dado el ejemplo adoptando este marco que, por ahora, es sólo indicativo. Sodimac y CODELCO son ejemplos de empresas nacionales que han adoptado este marco con buenos resultados.

La motivación de las empresas para adoptar este marco radica primeramente en la potencia de su contenido y en la claridad de su marco normativo, pero también hay factores externos que ayudan a tomar la decisión. Hoy, varias certificaciones internacionales exigen haber adoptado estos principios o, al menos, haber realizado procesos de due diligence de derechos humanos.

Además, hay una estrecha vinculación entre los mecanismos de reparación exigidos por este marco y la creación de confianza, como un impulsor de las buenas relaciones con las personas que se relacionan con la insdutria, lo que reduce considerablemente los costos asociados a conflictos.

Por su parte, el Estado de Chile ha avanzado en la preparación de un Plan Nacional de Acción sobre este asunto, el que luego de un largo proceso de consulta pública, será publicado oficialmente el día 21 de agosto de 2017, en una ceremonia que contará con la presencia del mismísimo John Ruggie.

El desarrollo de este nuevo paradigma no alcanza 10 años, pero ha tomado relevancia vertiginosamente y ejemplos como el mencionado lo tornan crítico para enfrentar los desafíos de la empresa del futuro, que pone su foco en las personas y basa sus decisiones de negocios en altos estándares como los Principios Rectores Sobre Empresas y Derechos Humanos.

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